Corazón gripado

 

Su labor de limpieza e higiene estaba casi terminada. El equipo había inspeccionado ya toda la astronave y tan sólo le restaba comprobar la Cubierta de Mando. El puente lo dejaba para el final a propósito, y siempre se sentía muy confundido llegado ese preciso momento. Su enamoramiento era absurdo, enfermizo…, lo sabía pero era superior a él; no era normal haberse encaprichado de aquella mujer por muy bien que estuviera tan arreglada, perfumada y a menudo le sedujera al dedicarle esa bonita sonrisa con aquellos labios de fresa tan apetitosos… Cuando pasaba frente a ella y se paraba centrando la mirada en su escultural presencia, las intermitentes luces del panel de control que manejaba con tanta soltura parecían quedarse fijas por un momento para proyectarse sobre las provocativas pestañas de sus ojos… Ese instante parecía envolverles a los dos en un místico lecho de dulzura y todo el entorno de complejas pantallas que la rodeaban perdía su importancia… Era consciente de que su obligación era respetarla…, era la capitana; pero aún quedaba más de un año-luz para entrar en los límites de Alpha Centauri y no estaba muy seguro de poder soportarlo. La visita al psico-ingeniero sería la única salida para lograr vencer ese loco sentimiento… «Eso es…, pediré la cita hoy mismo, sin falta…» se dijo el robot, y continuó de nuevo su mecánico rumbo sintiendo otra vez en su espalda la enorme desazón de esa mujer despechada.

 

-o-o-o-o-o-

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Microrrelato. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s