Un plácido domingo

Se oyó tirar de la cadena un par de veces y salió del retrete ajustándose los vaqueros silbando una marchosa canción country, contento de haberse librado por fin de aquel maloliente detritus con forma de antropoide que tanto malestar le había estado provocando en sus venerables tripas. Al siguiente día Dios descansó plácido y feliz sin más retortijones.

-o-o-o-o-o-

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Microrrelato. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s