Deus Tempus

Bajo el viejo catre esconde el anciano Tiempo sus indulgencias plenarias, dentro de un sucio, pringoso y enorme orinal, mezcladas entre las purulentas ponzoñas de los siete pecados capitales y el amarillo orín de los codiciados tesoros mundanos; está escrito que aquel que quiera obtener el perdón de todas sus culpas vendrá obligado a bañarse desnudo en ese viscoso líquido de Redención, y cientos, miles, miles de millones, van haciendo fila esperando esa suerte y su turno para el lavatorio. El miserable barbudo maneja a su gusto el Reloj Vital; se sabe poderoso y ríe en sonoras carcajadas mirando de espalda a los Hombres, despreciando sus enclenques cuerpos de hueso cubiertos de sangrante carne…

Mas un día llegará en que la Noche no exista, las sombras despejen sus lúgubres mantos y la Luz retome por siempre las riendas del Carro, amortajen por fin al avaricioso anciano y den a los Hombres cumplida venganza contra su cruel acción.

(Del Libro de las Voces Silentes, Hecho 106)

 

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