Huellas…

Siguió aquellos extraños rastros marcados en la fina arena de la playa; parecían huellas humanas de unos pies grandes y descalzos. Cayó en la cuenta de que las pisadas no denotaban prisa alguna, que eran profundas y seguras, y decidió seguirlas notando en su corazón un rayo de esperanza; alguien con quien hablar, alguien con quien compartir la suerte de su extravío, de su soledad…

Tras unos minutos de frenético seguimiento, de improviso tomó conciencia de que aquellas pisadas se habían duplicado; otro individuo debía estar siguiendo esas mismas pisadas –pensó-, y seguramente debía estar tan intrigado como él mismo. Un escalofrío de alegría le recorrió la espina dorsal; dominando sus nervios, se propuso continuar sin perder el aliento y continuó la búsqueda de esos dos desconocidos…

Cerró nuevamente el círculo y observó que esta vez aquellas huellas se habían multiplicado; ahora eran tres los perseguidores… Cuando se le ocurrió mirar hacia atrás, se le erizó el cabello al notar que también le estaban siguiendo a él; fue entonces cuando definitivamente se sintió gravemente amenazado y oteó nerviosamente el horizonte rezando locamente en busca de salvación…

Tembló al pensar que en aquella diminuta isla había extrañas gentes que no se dejaban ver; debían estar locos, quizás caníbales, se perseguían unos a otros y algún día acabarían por darle alcance a él… Y ningún barco a la vista…

-o-o-o-o-o-

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