Frente por frente

Viven frente por frente y desde la distancia ambos se miran con rubor inocente. Los dos sienten ahora el agradable calor de su mutua observación; es primavera y suspiran por verse. No se conocen de nada, pero hace ya un mes que día tras día abren el acristalado balcón y se observan curiosos desde ambos edificios…

─«¡Qué bajita es…! Apenas asoma su graciosa cabeza por encima del alféizar; pero es muy hermosa…» –piensa él.

─«¡Qué pequeño es…! No supera por mucho mi poca estatura… ¡Pero parece tan guapo y galante…!» –dice ella.

El amor surgió en esa distancia casi sin llamarlo, pero ambos lamentan con ahogada tristeza que es algo imposible.

─«Jamás me querrá como soy; mejor olvidarlo…» -piensa ella amargamente.

─«Nunca podré tenerla a mi lado; no la merezco, es inútil soñarla… » –dice él, y baja su mirada desconsolado.

Ambos se desean, pero los dos se vencen; amores perdidos, amores dejados sin causa aparente. Treinta días llevan ya cerrando el balcón y dando la vuelta de forma mecánica; sus sillas de ruedas son muy serviciales… pero no les impiden hacerles pensar que no tienen piernas.

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