Los celos no tienen dueño

Esta vez sí… creo que sí…

Sí…, sí…, parece que me va a elegir…

¡Oh, no…! Otra vez apunta su linda mano hacia aquél presumido y bien trajeado…, su preferido, el de hace de un mes; o no se cansa o es muy bueno… Desde aquí no alcanzo a saber por qué… ni siquiera sé los argumentos que utiliza para mantener su conquista…

Quizás hoy se le acabe esa suerte…, o puede que mañana le cambie a ella el gusto y se fije en mí; no lo sé… ¡Somos tantos!

Éste de al lado es más bien pesado y me agobia un poco; hay veces que hasta llega a hacerme perder el equilibrio en la fila. Es grande, muy gordo y me huele a rancio, pero reconozco que tiene mérito…, mucho mérito; es casi el mejor y tiene un bello estilo. Siempre cuenta una vieja historia, maestra en grandes gestas de un hirsuto y flaco loco…

Le tengo envidia…, lo reconozco.

¡Eh, no te inclines, gordinflón…! Me haces caer y empujo al otro…!

Perdón, amigo -se disculpa-; estamos todos un tanto nerviosos y muy apretados. Éste de al lado se me ha inclinado y no he podido evitar el contacto… ¡Bueno… no te pongas así! Hay que aprender a sobrellevarlo, amigo…

¡Caray con el sabiondo éste de la filosofía kantiana…! Además lleno de polvo, el muy cretino… ¡Menudo tonto engreído de tres al cuarto! ¡Ya sé que vales, pero no tanto…!

Bien; calma, calma…, mucha calma…, que todo llega.

Mira; ahí viene… Ahora parece que se ha cansado… lo deja a un lado y hacia mí dirige sus lentos pasos; parece que quiere cambiar de tema…

¡Sí…! ¡Me ha tomado el primer tomo… qué dicha! ¡Por fin…! ¡Qué placer… qué ilusión! ¡Me ha abierto, amigos míos…!

Y un gran ¡hurra! dedican todos al elegido…; baten sus tapas, enseñan índices y, más que celosos, gritan inquietos… ¿Y cuál ha sido…?

“Otelo”, Shakespeare, “Obras completas”… -contesta el vecino, con grave voz, “La crítica de la razón pura”…

¡Pues vaya suerte la suya…! -grita “El Quijote”, malhumorado.

¡Tú cállate, más que enchufado…! ¡Avaricioso…! Ya te cogieron este verano… –le gritan todos muy enfadados.

La vida sigue en la biblioteca. Todos se callan; torna el silencio y las historias esperan quietas otra elección… ¿Será mañana?

-o-o-o-o-

(Dedicado a mi querida, sempiterna amiga y vieja biblioteca de papel, a quien tantas veces he hecho sufrir los martirios de mis traslados de domicilio. Me ha seguido dócilmente desde joven, y tiempo es ya de darle algo, aunque sea tan pequeño y modesto como este humilde cuentecillo)

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