La muñeca

Aprieta su pequeña carita contra el cristal de la tienda y abre la boca ensimismada, incluso babeante. El escaparate está llenó de delicados juguetes y no acierta a centrarse en ninguno de ellos…; hasta que descubre ilusionada la preciosa muñeca vestida de rosa, con el volátil canesú que decora su pequeña blusa, la faldita de colegial y esos diminutos zapatitos de blanco charol que rematan su infantil vestimenta.

¡Flechazo a primera vista! En sus vivarachos ojitos se aprecia de inmediato el amor surgido. La llenaría de besos…

Se alza sobre el grueso cristal y se detiene un instante a esperar del aquel precioso ser inanimado una respuesta amigable, fijándose en la redonda mirada de sus dos hermosos ojos, y esperando de ellos un rasgo de calurosa humanidad; pero, aun cuando le sonríe, queda extrañada de su frialdad y nota que le ignora…

Vamos, vamos Toffy –le increpa la dueña tirando de la correa-. Esos juguetes no son para ti, tonta.

Y la pequeña beagle se vio arrastrada lejos de su nueva amiga, experimentando ella, también, cómo se rompe el encanto de un hermoso encuentro.

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